Entonces, Pedro pregunta: “Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces debo perdonar? ¿Hasta siete veces?” La pregunta de Pedro era buena. Bajo las reglas del judaísmo, debían perdonar una ofensa ¡tres veces! Pedro duplicó esta regla en su pregunta, pero eso no era suficientemente para Jesús. En la lectura del Evangelio, Jesús le dice al discípulo Pedro que el perdón en el reino de Dios debe ser generoso y más allá de los límites. No debemos perdonar a las personas que nos ofenden sólo siete veces, sino ¡setenta veces siete! En otras palabras, el perdón debe ser nuestra práctica regular, nuestra forma de vida. ¿Por qué? Porque somos ante todo un pueblo perdonado, un pueblo generosamente perdonado por Dios en Jesús. El perdón no es sinónimo de restauración o reconciliación. La restauración tiene su propio calendario, y a veces la reconciliación toma tiempo. El perdón no es el fin de la ofensa. Es un comienzo de la restauración y la reconciliación. Entonces, ¿qué es exactamente lo que Jesús nos está pidiendo cuando nos dice que nos perdonemos unos a otros setenta veces siete? ¿Qué significa el perdonar para usted?
Les invitamos este domingo a nuestro servicio de adoración para escuchar el mensaje de Jesús para nuestra vida sobre el perdón de una manera especial y personal y para nuestra comunidad.
Estaremos orando por Ud. y por su familia. Por favor, inclúyanos también en sus oraciones.
Dios de la gloria, gracias por Jesús que nos enseña a perdonar. Quédate con nosotros mientras caminamos con Jesús, y el poder del Espiritu Santo en nuestras vidas quien nos da sabiduria, perseverancia y confianza para seguir adelante en tu amor y proteccion. Amén..