En las dos últimas dos semanas, hemos estado aprendiendo del evangelio de Juan: la visita de Nicodemo (Juan 3:1–17) y la mujer en el pozo (Juan 4:5–42). Jesús había estado viajando por diferentes pueblos y aldeas, enseñando a la gente sobre el amor de Dios. En la historia de esta semana, Jesús conoce a un hombre que había nacido ciego.
La ceguera y otras enfermedades eran a menudo vistas en tiempos antiguos como castigo por el pecado. Los discípulos de Jesús y los líderes que se les oponían asumían esto también. El Evangelio narra la curación por Jesús de un hombre ciego de nacimiento en el día de reposo, provocando una polémica con los fariseos. Jesús unta lodo en sus ojos, enviándolo a lavarse en la piscina de Siloé. La discusión se concentró en lo que se podía o no se podía hacer en el día de reposo. Hacer cualquier tipo de trabajo estaba técnicamente prohibido. La manipulación de barro por parte de Jesús podría ser vista como una actividad laboral. ¿Había violado o mantenido Jesús la ley del Sabático al realizar este acto de sanidad? El milagro de sanidad al ciego crea división dentro de la comunidad. Los vecinos dudan si es el mismo ciego que habían conocido. Los fariseos se preguntan si las señales que daba Jesús eran de Dios, o no. El hombre, inicialmente ciego, defiende a Jesús como profeta, mientras que los fariseos lo expulsan por reconocer a Jesús. Los padres del hombre se distancian de su hijo por temor a las represalias de los líderes religiosos.
La historia no termina ahí. El pasaje destaca la ceguera espiritual de los líderes religiosos en contraste con la fe creciente del ciego. El texto queda abierto en cuanto a si estos líderes, y el resto de la comunidad, necesita de sanidad para nuestra ceguera espiritual, que nos incapacita para reconocer claramente a Jesus como la luz en nuestra jornada de vida.
Estaremos orando por Ud. y por su familia. Por favor, inclúyanos también en sus oraciones. Les esperamos para que adoremos en comunidad, el domingo día del Señor.
A
mado Dios, gracias por Jesús que nos muestra el camino para seguirte. Quédate con nosotros durante este Tiempo de Cuaresma y ayúdanos en esta jornada cada día. En Jesus tu hijo oramos. Amén.